hadita EN ESE EXTRAÑO PERO FANTÁSTICO LUGAR       VOLVER       
Escrito por Nancy Sánchez              



Cuentan que existe un lugar cubierto de grandes y numerosos árboles, donde escasamente entran algunos rayos de sol pero potentes y suficientes, y la lluvia llega retrasada, pero con gotas gordas y grandes.
A pocos centímetros, sobre la tierra, crecen hermosas flores de todas las clases, formas y colores. Entre estas flores, los arbustos y las hojas secas que caen de los grandes árboles vive una gran comunidad de seres pequeñitos, sus casas son fantásticas, algunas están sobre las flores y tienen el mejor y más suave colchón, otras están en los arbustos que esconden secretos fabulosos, unas más, son la de mejor arquitectura y mayor trabajo están debajo de la tierra y son muy seguras, por último están las que se construyeron entre los hongos y es acá donde viven los seres mas fastuosos y mágicos de esta comunidad; son ellos quienes marcan un estilo de vida en este lugar que aún esta oculto y separado de la maldad humana.
Un día se reunieron todos los seres pues se venía la época de lluvia y debían estar advertidos y preparados pues cada mil años llegaba una fuerte tormenta y arruinaba todo lo que veía a su paso.
A esta reunión llegaron adultos y niños, hombres y mujeres y hasta los animales de todas las especies, incluso los seres más abominables. Nadie hizo falta pues todos querían ayudar para proteger su comarca.
Se necesitaron las ideas femíneas y afables de los seres que residían en la flores, las sutiles y cautelosas de quienes subsistían en los arbustos, el liderazgo de los seres de los hongos, la sabiduría y fortaleza de los seres con casas subterráneas y la fuerza de los funestos que no pusieron ningún empacho para llevar a cabo el prodigioso plan que se produjo de tan sublime reunión.
En esa misma semana se inició la encrucijada; y era extraordinario ver como los destellos coloridos que salían de las alas de los seres de las flores desfilaban de un lado a otro a grandes velocidades, vigilando desde las alturas que todo quedara perfecto y no se escapara nada. También se veía el ardor de los animales que ayudaron a acarrear los materiales necesarios para realizar las obras, quienes viven en los hongos son distinguibles pues siempre llevan sobre su cabeza un hermoso sombrero; desde arriba se veía como un puntito casi siempre verde, azul o rojo, dirigiendo algún quehacer. Los seres abominables partieron rocas, cortaron madera, y realizaron todo el trabajo fuerte y varonil utilizando sólo los materiales necesarios para que, quienes vivían bajo la tierra, establecieran todo de la manera adecuada según el lugar y la necesidad. El trabajo fue pulido, terminado por los seres de los arbustos, que eran perfectos para dar acabados seguros pero dotados de hermosura.
Unas semanas después se consumó todo el trabajo, las casas quedaron más seguras y bien protegidas, se organizaron refugios bajo la tierra, entre los árboles y cerca de las rocas mas firmes y allí se dispusieron espacios para la comida y como parte del plan por si algo fallaba.
Casi la mitad de estos lugares se llenó de comida que cosecharon durante los últimos días, pues lo primero que se hizo fue sembrar considerable alimento para tener suficiente en los días de lluvia.
Todo estaba listo, el lugar estaba fortalecido, la comida estaba completa, las familias estaban preparadas para entrar a sus casas y permanecer ahí el tiempo suficiente para estar bien durante toda la época de lluvias.
Por fin llego el día, inicialmente entraron algunas goteritas pequeñas que informaron sobre la llegada de la época y con el pasar de los días empezaron las fuertes tempestades con abundantes goteras que a veces parecían fuentes interminables de agua, en las tardes el sol casi no se percibía pareciera que tuviera miedo de acercarse al agua, y en las noches ni la luna ni las estrellas se asomaban lo único que daba luz eran los estruendosos rayos que se producían. El frío era tal que los colores de las flores empezaron a opacarse y con ellos la majestuosidad de sus habitantes.
En algunas tardes la lluvia se detenía por un momento, corto pero provechoso y algunos delegados de cada especie corrían para recoger alimento y llevarlo a su comunidad. Luego empezaba la lluvia nuevamente y no paraba durante varios días.
Así trascurrieron unos seis meses, fue la época de lluvias mas larga, algunas casas se derrumbaron, otras se inundaron y unas mas fueron arrasadas por las grandes corrientes de agua, uno de los refugios mas grande se derrumbó, afortunadamente este no estaba ocupado con ningún ser, pero si se perdió gran cantidad de comida.
Se perdió mucho terreno, diversidad de plantas y algunos animales, muchos de los habitantes estuvieron enfermos y otros no sobrevivieron fue la peor época de la historia; nunca se vio a nadie salir de su casa o refugio, las casas de lo chamanes permanecían llenas de seres buscando ayuda; madres con sus niños enfermos, abuelos que estaban a punto de abandonar con su sabiduría a esta población, seres que traían animales heridos, de estos hubo muchos que necesitaron ayuda, las mariposas tenían sus alas desgarradas, las aves ya no podían volar, las hormigas que sobrevivían no tenían fuerza suficiente para caminar por los pantanos e inundaciones, las catarinas estaban tan ocupadas esquivando la lluvia que no tenían tiempo de proteger de las plagas a las pocas cosechas que resistían a la lluvia, muchas orugas murieron ahogadas, los saltamontes y grillos no pudieron brincar por todos los lugares bromeando y parrandeando pues el agua que entraba en su cuerpo los hacia inmoderadamente pesados, las abejas dejaron de endulzar la vida de la comunidad y se encerraron en sus colmenas sin producir siquiera una gota de miel, nada y nadie estuvo tan extraño y solitario nunca, es que ni siquiera las luciérnagas salían revoloteando con sus hermosas luces que alumbraban el camino en las noches para quienes aun no estaban en sus casas.
La incesable lluvia se hacia fuerte y a ratos suavecita, pero cuando era fuerte llegaba a ser tan fuerte que hasta los grande y poderosos árboles temblaban, no podían sostener bien sus ramas que cuando caían hacían un estruendo casi tan entorpecedor como el de la tormenta, las gigantes hojas de los árboles no caían por secas si no porque no podían sostenerse y se hacían tan pesadas que destruían los techos y aporreaban los animales.
Un día la borrasca empezó a tornarse mansita y poco a poco fue haciéndose más y más dócil hasta desaparecer, pero los seres aun tenían miedo a salir, y tardaron varios días para perder el miedo y salir nuevamente y darse cuenta de lo destruida que estaba su comarca.
Al terminar totalmente las inclemencias se organizó una nueva reunión, en esta los seres no estaban tan bien pues algunos estaban enfermos, otros habían perdido su luz y la mayoría estaban cansados; pero esto no fue impedimento para unirse y reconstruir su provincia, el trabajo se repartió de la misma manera que la vez anterior.
Así se reconstruyeron y repararon las casas, se sembraron nuevos y mejores jardines, se encontraron el sol, la luna y las estrellas, se encaminaron los ríos que ya no distinguían cuales eran, se limpiaron las lagunas pues quedaron tan cargadas de arena, hojas y piedras que su nada podría entrar allí y su agua no seria útil. Se creó un lugar para ayudar a quienes estaban enfermos y estos pronto recobraron sus fuerzas y se encaminaron a colaborar.
Pronto estuvo todo listo y las tardes brillaban con la misma excelsitud, los flamantes coloridos se recuperaron, en las noches la infalible luna se reflejaba en las lagunas acompañada de sus inseparables estrellas que se veían chispeantes sobre el agua.
Los seres nunca volvieron a ser como antes, ahora eran más fuertes, emprendedores y valientes y demostraron que ni la ferocidad, dureza, impiedad y barbarie de la lluvia podrían derrotar nada que pueda se aprehender en una alianza.