hadita
JULIANA Y SU DESEO                           VOLVER                               
          Escrito por Carla Cortés Maggi


Hace un tiempo, una niña llamada Juliana estaba muy triste ya que sus padres habían muerto en un accidente; y quedó a cargo de su tía Isabela, que la cuidaba como su propia hija.

Un día Juliana salió de su casa para ir al bosque. En camino a éste,  vio a una familia, que eran unos padres abrazando a sus hijos. Juliana, con mucha tristeza, corrió tan fuerte y rápido que se perdió en el tiempo y, de pronto, no se dio cuenta y llegó al bosque. Aún se acordaba de esa imagen, de aquella familia feliz que encontró en camino a éste.
Lloraba angustiadamente y sólo pensaba que quería volver a ver a sus padres.
Empezó a recorrer por el bosque hasta que vio un lago muy bello. Juliana se sentó al lado del lago y le cayó una lágrima. Mientras su cara se reflejaba en el agua, apareció un hada,  y le dijo:
-¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras tanto?
Y ella le respondió:
-Estoy muy triste. Quiero volver a ver a mis padres. Ellos ya no están aquí conmigo.
Y el hada le dijo:
-Te puedo conceder un deseo.
Y Juliana, mirando al hada con sus ojos claros y brillosos, le dijo:
-Quiero volver a ver a mis padres, quiero estar con ellos por siempre.
El hada le contestó
-Sólo podrás verlos un día completo, nada más. Ellos ya están muertos, y lo muerto no puede volverse vivo, sólo puede estar vivo en el corazón.
La niña, sin otra opción, deseó estar con ellos por última vez y el hada se lo concedió. En un momento Juliana cerró los ojos y, cuando los abrió, vio a sus padres. Los besó y los abrazó cuantas veces pudo. Les hablaba de cómo le había ido en la escuela y de cuánto los amaba. Juliana, muy feliz de sentir de nuevo a sus papás, de sentir su aroma y presencia, les dijo: "siempre estaré con Uds. y los amaré por siempre", y sus padres le respondieron: "siempre, hija, te  tendremos en nuestro corazón".
Jugaron durante un rato y se quedaron dormidos los tres. Cuando Juliana despertó, ya era otro día. Ella estaba feliz y triste a la vez; triste porque sus padres se habían ido y muy contenta porque, en un futuro cercano, se iba a encontrar nuevamente con ellos hasta la eternidad.